Declaración del artista

Mi obra se basa en un lenguaje abstracto y reductivo, desarrollado a través de la experiencia vivida en entornos tanto naturales como construidos. Al vivir y trabajar en el condado de Kings, Nueva York, me sumergí en una densa intersección de arquitectura, infraestructura y vida orgánica. Ladrillo, vidrio, acero, hormigón, plantas y personas coexistían en constante proximidad. Ese entorno moldeó mi comprensión de la forma, el material y el espacio, y continúa influyendo en mi práctica hoy en día.

Trabajo principalmente con dos formas: el círculo y el cuadrado. Estos no son símbolos indefinidos en mi práctica. El círculo representa la vida como una fuerza continua y cíclica, corpórea, continua y adaptable. El cuadrado representa la estructura, los sistemas que contienen, enmarcan y definen la vida, tanto biológica como artificial. La vida existe dentro de la estructura, pero no es la estructura misma. Esta distinción es fundamental en todo mi trabajo, independientemente del medio.

Mi comprensión de estas formas se desarrolló junto con mi experiencia del espacio como algo transitorio y rígido, moldeado por la arquitectura, la memoria y el movimiento a través de diferentes entornos, como Nueva York, Carolina del Norte y el noroeste del Pacífico. Cada lugar posee su propio lenguaje material, paleta y ritmo espacial. Estas diferencias influyen directamente en los sistemas de color, la densidad y las cualidades superficiales de mi obra.

La elección de materiales es fundamental para la materialización de estas ideas. Trabajo con biorresinas, tintas en capas, poliéster reciclado y polímeros fundidos. Estos materiales se encuentran entre estados líquidos y sólidos, transparencia y opacidad, orgánicos y manufacturados. Me permiten construir formas que mantienen una tensión entre el control y la emergencia, la estabilidad y el cambio.

Mi proceso es lento, estratificado e iterativo. Trabajo con la repetición y la contención, permitiendo que las formas se acumulen e interactúen dentro de límites definidos. A través de este proceso, fragmentos de percepción, memoria y experiencia espacial se traducen en forma física. La obra terminada une estos elementos en un solo instante. Vida y estructura, interior y exterior, lo visible y lo invisible, existen como una presencia silenciosa pero deliberada dentro de un espacio.